Sirvan estas palabras para pensar y que no suceda más.
Hay días en los que todo lo que acontecía con normalidad se tiñe repentinamente de gris y ocurren sucesos que el ser humano no puede prever y que inevitablemente nos hacen estremecer con fuerza.
Así me siento y así he vivido la caída de tres alumnas de mi centro esta semana. Una caída inesperada, envuelta entre empujones juveniles, y una valla de obra que sin explicación aparente cedió repentinamente causando que las tres chicas cayeran a la pista deportiva de nuestro centro (suspiro y sigo...)
El cuerpo se recupera lentamente al ritmo que lo hacen las alumnas afectadas y la mente, a pesar de que no le corresponde, sigue intentando encontrar respuesta sin hallarla. Dos de las alumnas ya están en casa y la más afectada ya está en la habitación asignada en planta, la inquietud sigue existiendo pero los rostros de todos los que hemos estado cerca comienzan a mostrar ya otra expresión. Ahora, a nosotros nos falta esperar que todo siga su curso y la niña siga evolucionando favorablemente, sólo así recuperaremos esa sonrisa que se ha tornado en tristeza estos días. Esperamos también que a algunos, estos tristes hechos, les hagan recobrar el sentido común y de la responsabilidad, porque sólo así se evitarán obras tan precipitadas y golpes tan fuertes como los que estas niñas han sufrido en su propia carne y toda la familia, el centro y el pueblo en su conjunto, han sentido como si fuera en la suya.
29 noviembre, 2007
25 noviembre, 2007
Contra la violencia hacia las mujeres

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