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12 agosto, 2009

Últimas escapadas en fotos

Portugal: Idanha-a-Velha (Egitania)

Francia: Perpignan-Carcassonne

03 enero, 2009

El continuará de antes

Después de días "aislada del mundo", sí, literalmente aislada del mundo, en mi pequeño, pero precioso pueblo; llego de nuevo a Zafra para reencontrarme con el ordenador y todo lo que esto supone. Como la ropa la tengo todavía en la maleta y Andrés Iniesta acaba de marcar un golazo, sólo retomaré el CONTINUARÁ de la entrada anterior para quedarme tranquila y poder seguir viendo el partido. Pues bien, lean, si les apetece, lo que Pennac recoge en la página sesenta de su "Mal de Escuela" y terminarán pensando en ello durante días, sin darse ni cuenta.

Nuestros "malos alumnos" (de los que se dice que no tienen porvenir) nunca van solos a la escuela. Lo que entra en clase es una cebolla: unas capas de pesadumbre, de miedo, de inquietud, de rencor, de cólera, de deseos insatisfechos, de furiosas renuncias acumuladas sobre un fondo de vergonzoso pasado, de presente amenazador, de futuro condenado. Miradlos, aquí llegan, con el cuerpo a medio hacer y su familia a cuestas en la mochila. En realidad, la clase solo puede empezar cuando dejan el fardo en el suelo y la cebolla ha sido pelada. Es difícil de explicar, pero a menudo solo basta una mirada, una palabra amable, una frase de adulto confiado, claro y estable, para disolver esos pesares, aliviar esos espíritus, instalarlos en un presente rigurosamente indicativo.

Naturalmente el beneficio será provisional, la cebolla se recompondrá a la salida y sin duda mañana habrá que empezar de nuevo. Pero enseñar es eso: volver a empezar hasta nuestra necesaria desaparición como profesor.

...Está claro que no habremos sido los únicos en excavar aquellas galerías o en no haber sabido colmarlas, pero esas mujeres y esos hombres habrán pasado uno o más años de su juventud aquí sentados ante nosotros. Y todo un año de escolaridad fastidiado no es cualquier cosa: es la eternidad de un jarro de cristal.

21 septiembre, 2008

Vuelvo pero no quiero pasar página. Volveré a India.


Después de días vuelvo para encontrarme con las amistades y el trabajo, siendo la misma pero sin ganas de pasar página. Atrás queda mi viaje a India, un viaje que me ha pegado una buena bofetada, que me ha llenado de paz y me ha estremecido como nunca pude esperar.



El choque cultural es una realidad que el visitante se encuentra el primer día, la mísera pobreza y la riqueza más exultante conviven en pocos metros, el color más llamativo se mezcla con el olor y el sabor más natural, la ingenua mirada se esconde tras una pícara sonrisa y la población te observa con la misma extrañeza que la que tú la observas...pero no hay que quedarse con las primeras impresiones. Si lo haces tu visión poco tendrá que ver con la mía.


El día a día te hace descubrir la bondad de sus gentes, te hace disfrutar de los contrastes que esta tierra encierra, saborear sus comidas, adaptarte a las circunstancias y empaparte de la espiritualidad que en el ambiente se respira.


La calle es la escuela que mejor te enseña a sobrevivir allí pero no la mejor escuela para todos los que en ella se hallan. Los niños te miran, se acercan y te piden, pero la lástima que sientes en un primer instante y te empuja a darles una limosna calma tu conciencia a la vez que retroalimenta, sin quererlo, la mendicidad infaltil tan extendida allí.

Con inquietud en unas ocasiones y con respeto siempre, esta experiencia hay que vivirla, porque no alcanzan las palabras para contarla ni las imágenes para describirla. En todo caso, no te va a dejar indiferente. Por si sientes curiosidad te dejo algunas fotos que he rescatado y que reflejan algo de lo vivido en este viaje que he tenido la suerte de disfrutar con una compañía de lujo.



16 marzo, 2008

Dos días de vacaciones dos objetivos a la vista

Después de un breve pero completito trimestre, de esos que agota a cualquiera física y mentalmente, llegan las vacaciones y aunque esta vez no he hecho planes, los objetivos están claros: descansar, descubrir lugares nuevos y disfrutar todo lo posible de aquéllos con los que me encuentre.

En estos dos primeros días he subido a los castillos de dos pequeños pueblos extremeños; los mismos que siempre he visto desde la carretera y desde hace días tenía ganas de visitar. Aquí he dejado algunas fotos de los castillos de Alange y de Burguillos y de las panorámicas que desde ellos he divisado. ¡Merece la pena el paseo!